La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Jue, 23 Mar, 2017

Los jóvenes músicos vienen pisando fuerte

Compartir
Etiquetas

 *

BLANCA GUTIÉRREZ / La Gustav Mahler  Jugendorchester  está realizando estos días una gira por varias ciudades españolas.

La particularidad fundamental de esta orquesta, fundada en 1986 por Claudio Abbado, es que sus miembros, de entre 16 y 26 años, son jóvenes provenientes de toda Europa, que se incorporan al proyecto cada año tras un estricto procedimiento de selección. Durante su permanencia en la orquesta trabajan con los más importantes directores y solistas del momento y tocan en salas de conciertos y festivales en Europa y en todo el mundo. La GMJO es la única orquesta juvenil internacional artística y administrativamente independiente, sólo comprometida con el desarrollo de la próxima generación de músicos. Su actividad es caritativa y sin ánimo de lucro.

La participación en este proyecto permite a los jóvenes músicos acumular experiencias que son decisivas para su desarrollo musical y para su carrera como músicos profesionales.

Durante su visita a Madrid, hemos mantenido un encuentro con tres de sus miembros, los tres españoles. Se trata de Paula Romero, de 24 años, viola, Yael Fiuza, 25 años, trompeta, e Irene Martínez, clarinete, de 19 años, una de las más jóvenes de la orquesta.

Paula Romero vive su tercer año con la GMJO, y aunque actualmente se encuentra en Suecia haciendo prácticas de orquesta, para ella la experiencia con esta orquesta es tan especial, que «sólo quieres repetir; sabes que es una experiencia que no vas a volver a vivir. La calidad musical de los compañeros, del director, de los solistas con los que trabajas…».

Los tres coinciden en que lo que hace especial a esta orquesta es que suena como una orquesta profesional, pero tiene la energía de la juventud. Todos los músicos acuden con mucha ilusión, todos quieren tocar y hacerlo lo mejor posible. «No está profesionalizado, entendiendo el mal sentido de la palabra», explica Yael Fiuza, quien ha comenzado este año a trabajar con la Deutsche Oper de Berlín.

Y por otro lado, vuelve a intervenir Paula, «todo está muy bien organizado, nos tratan como a profesionales. Es un entrenamiento de muy alto nivel para lo que luego nos vamos a encontrar en el mundo profesional».

Los tres jóvenes músicos coinciden en lamentar que la sociedad española asocie la música clásica a unas actitudes elitistas, que este tipo de música no tenga más visibilidad en la vida cultural de nuestro país.

Lo que por otro lado choca con la gran calidad de los intérpretes que van saliendo de los conservatorios y escuelas españolas. Este año, la GMJO tiene ente sus titulares 30 jóvenes músicos españoles, mientras que el siguiente país en aportar intérpretes es Alemania, con 15. Recordemos que para ser miembro de la GMJO hay que pasar unas pruebas rigurosas. Esta calidad es la que reconocen las orquestas profesionales europeas, que van incorporando músicos españoles a sus plantillas.

Irene Martínez comenta: «Valoran el carácter español, el que no tengamos facilidades y debamos luchar más con muchas ganas, ese espíritu de ‘vamos, porque podemos’. Es el trabajo, las ganas, obviamente también el talento»

«Y el toque latino», apostilla Paula Romero, «lo llevamos en la sangre, nos emocionamos mucho tocando».

Tanto Romero como Fuiza han sido miembros de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), mientras que Martínez lo es de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (JORCAM). Para los tres participar en estas orquestas juveniles es una buena manera de ir creando curriculum, de manera que cuando llegue el salto al mundo profesional, las orquestas vean esos currículos y deseen invitarles para escucharles. Es un entrenamiento para el día de mañana, aunque los tres coinciden en valorar la diferencia entre unas y otras: si la JONDE y la JORCAM son proyectos pedagógicos y formativos con un objetivo a largo plazo, la GMJO es un proyecto más profesional, un mes muy intenso, donde se espera de cada músico una alta calidad desde el primer día.

Tras esta charla pudimos oírles en el concierto que dieron en el Auditorio Nacional, con obras de Schoenberg, Berlioz y Schumann. Un concierto magnífico, de verdaderos profesionales, con un nervio y energía que supo dirigir estupendamente Daniel Harding. Pero sobre todo, para quien esto escribe, la parte más hermosa fue ver los abrazos que se dieron entre todos al finalizar la función, reacios muchos a abandonar el escenario, felicitándose entre sí, emocionados.

 

* © Cosimo Filippini

Dejar un comentario

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>