La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga

Bellísima Italia

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JAVIER SARRÍA PUEYO / La Biblioteca Real de Bruselas custodia, con la referencia MS Mus II 3950 – Fétis 2427, un amplio manuscrito, antaño perteneciente a François-Joseph Fétis, que contiene cincuenta y cuatro composiciones vocales del Barroco italiano. El ensemble Capriola di Gioia ha decidido centrarse en ese manuscrito –que probablemente reflejara la música vocal italiana que circulaba por París a comienzos del siglo XVIII– para ofrecernos una estupenda antología con Alessandro Scarlatti y Giovanni Bononcini como protagonistas.

De Scarlatti se han seleccionado cuatro composiciones. La cantata Là nel bel sen della regal Sirena presenta una estructura curiosa: tres recitativos, a los que siguen otras tantas arias, si bien concluye con un breve y bellísimo arioso, a modo de moraleja o epílogo. Los recitativos son típicos del palermitano: muy trabajados, atentos a la palabra y llenos de matices expresivos. La forma estrófica en las dos primeras arias apunta a una composición temprana. Cara sempre a gl’occhi miei, consistente en dos arias que enmarcan un recitativo, es más ortodoxa y se caracteriza por su aire jovial y la belleza melódica de sus dos arias, sin desdeñar, naturalmente, los pequeños detalles que proporcionan tanta vida a su recitativo. Las otras dos composiciones de Scarlatti padre, Io t’ameró y Pria chi desto ai nitriti, son de atribución dudosa, pero, quienquiera que sea su autor, merecen estar en este disco. La primera es una curiosísima creación, compuesta por cuatro breves arias sin recitativos que se cierra con un retorno a la primera, una preciosa proclamación amorosa, como el título indica claramente. Cuenta con acompañamiento de violín y bajo continuo, dotado el primero de una estupenda parte solista que introduce el retorno conclusivo.

El modenés Giovanni Bononcini está representado por tres encantadoras y elegantes arias de tema amoroso; de ellas, E pur ver está extraída de I trionfo di Camilla, cuya versión inglesa fue el mayor éxito operístico londinense de su época. Completa la parte vocal el aria Begl’ occhi, de Carlo Caproli, quien, a pesar de ser romano, presenta claras afinidades con la música veneciana de mediados del XVII, al menos en esa composición sobre un basso ostinato.

Amaryllis Dieltiens, cuya filiación con Roel no he podido averiguar, no posee una gran voz, pero maneja con mucha inteligencia su materia prima y sale triunfadora del reto, con un canto de gran delicadeza, matizado, sobrio, lleno de buen gusto y expresividad.

Completan el recital diversas composiciones instrumentales destinadas a proporcionar protagonismo a los acompañantes. En el divertimento de Bononcini –interesante, sin más– despliega sus habilidades la violinista Lidewij van der Voort, en una interpretación muy articulada. La esplendida tocata de Alessandro Scarlatti recibe una adecuada plasmación en las manos de Bart Naessens, aunque uno se pregunta qué pinta una guitarra acompañando al clave en los dos últimos movimientos. La galante sonata de Lanzetti permite a la chelista Catherine Jones brillar, gracias al precioso sonido obtenido y a una técnica inmaculada. Por último, la maravillosa chacona de Zamboni nos descubre al laudista Jurgen De Bruyn, un prodigio de finura, elegancia y equilibrio.

La excelente toma sonora redondea un bello disco bellamente interpretado. ¿Se puede pedir más?

AE 10093

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