La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga

Caleidoscopio litúrgico-cronológico

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MARIANO ACERO RIUILÓPEZ / Uno de los productos con que el sello CARUS contribuye a la conmemoración del medio milenario de la Reforma protestante es un grueso disco-libro que reúne los 35 himnos conservados del agustino y que con música propia o, sobre todo, ajena, se constituyeron en parte esencial de la liturgia reformada prácticamente desde sus inicios. La parte literaria -100 páginas- está constituida por un par de ensayos sobre las facetas poética y musical del monje agustino, seguidos por los textos de los himnos y comentarios sobre algunos de ellos firmados por especialistas. Lástima que sólo el primer ensayo, debido a Johann Hinrich Claussen, aparezca en versión bilingüe -alemán e inglés-, presentando el resto únicamente en la lengua que tanto contribuyó a fijar y modernizar definitivamente fray Martín con la traducción de la Biblia que dirigió y en la que participó activamente. Un esfuerzo en la producción habría redundado en mayor comprensión de una música que por su finalidad litúrgica nació y se desarrolló íntimamente ligada a los piadosos textos, con el fin de que quien la entonara con fervor rezara dos veces, tal como se aseguraba que habían afirmado algunos Padres de la Iglesia -San Agustín entre ellos- y el propio Lutero asumió con entusiasmo.

La parte musical está integrada por 46 obritas que tienen los poemas de Lutero como base -a veces también su música, reelaborada-, debidos a compositores de los siglos XVI y XVII -Johann Walter, el pionero, Johann Eckam, Melchior Vulpius, Samuel Scheidt, Johann Hermann Schein, Michael Praetorius, Heinrich Schütz, Dietrich Buxtehude entre otros- o de la más rabiosa contemporaneidad -Christoph J. Drescher, Frank Schewenner y otra media docena de nombres, todos vivos en la actualidad-. El nexo de unión cronológico está representado únicamente por Johann Sebastian Bach, con tres obras, para el siglo XVIII, Felix Mendelssohn Bartholdy, con cinco, para el XIX y Max Reger, con dos, para la transición entre este siglo y el XX. De esta forma, sin terminar de perder el sentido de la continuidad cronológica, se prima la constatación de la continuidad litúrgica entre los tiempos de afianzamiento de la Reforma y los nuestros, presentando, de paso, las líneas de inevitable ruptura estilística, pero también las similitudes que, a pesar de todos los pesares, se han mantenido.

La interpretación es de excepcional calidad, corriendo a cargo de dos soberanos conjuntos corales, el Kammerchor Stuttgart de Frieder Bernius, que se encarga de la interpretación de las obras de Mendelssohn, en ocasiones acompañado por la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen y la Stuttgart Kammerorchester, y el  Athesinus Consort Berlin, que dirige Klaus-Martin Bresgott, que se encarga del resto -primer disco completo y las obras de Schütz y Praetorius del segundo-, mientras que alguna de las obras de Bach, la de Buxtehude y las de Max Reger son excelentemente cantadas por la mezzosoprano Sophie Harmsen y en los preludios corales es el organista Matthias Hank el protagonista. Nombres pues, de primera fila, para ofrecer una mirada caleidoscópica a la influencia de Lutero en la música litúrgica, que sobrevuela por encima del tiempo para llegar hasta nuestros días.

CARUS 83.469

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