La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Vie, 7 Jul, 2017

Cuarteto Quiroga: ‘La música de cámara conlleva un cierto espíritu ciudadano muy necesario’

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BLANCA GUTIÉRREZ / El cuarteto Quiroga, formado por los violines de Aitor Hevia y Cibrán Sierra, la viola de Josep Puchades y el cello de Helena Poggio, ha presentado en el mes de junio su ultimo CD, ‘Terra’, a los medios de comunicación en el Museo Cerralbo, institución de la que son  cuarteto residente, y al público general en La Quinta de Mahler, con un lleno completo. En ambas ocasiones hemos podido conversar con ellos sobre su trayectoria, sobre el nuevo CD…

ADF: ¿Cuántos años lleváis colaborando con el Museo Cerralbo?

CQ: Desde el 2007, se van a cumplir 10 años, una colaboración que renovamos cada año.

ADF: ¿En qué consiste esa colaboración?

CQ: Es un intento de unir distintas artes. Nosotros ganamos un lugar donde ensayar y el Museo, una banda sonora, porque los visitantes nos escuchan ensayar por todo el Museo. También hacemos conciertos, unos tres al año; algunas actividades de tipo educacional; y cualquier otra colaboración que nos pida el Museo. El Cerralbo siempre ha programado música, por eso, cuando les propusimos esta colaboración pudieron dar una continuidad a una actividad que ya venían programando. Un cuarteto de cuerda, a diferencia de otras formaciones de cámara, es muy sensible, muy frágil. Un trío con piano tiene garantizada la  cuestión de la afinación porque su referencia es el piano, una institución sólida a nivel de afinación, temperada pero afinada (risas). Un cuarteto de cuerda tiene la capacidad de hacer una afinación justa pero hay que trabajarla diariamente, porque si no se pierde ese músculo; necesita, más que cualquier otra formación de cámara, una constancia. Agradecemos públicamente al Cerralbo esta colaboración. Porque además el Cuarteto Quiroga somos un cuarteto que se siente madrileño, vecino de la Villa de Madrid, y vincular de manera regular nuestra  actividad a una institución madrileña como ésta es algo que tiene todo el sentido. Se crean todo tipo de sinergias. Ojalá todas las instituciones culturales y todos los grupos musicales tuvieran abiertas este tipo de posibilidades.

ADF: Como cuarteto ¿qué dinámica de ensayos tenéis? Sois profesores en Zaragoza y a eso habrá que sumar  los calendarios de conciertos y vuestros proyectos individuales…

CQ: Ensayamos casi todos los días, salvo cuando vamos a dar clase. El resto del tiempo… que no es tanto… nuestro ideal sería ensayar de lunes a viernes y dejar el fin de semana libre, pero nunca podemos cumplirlo porque es imposible cuadrar los calendarios de esa manera. No podemos tener una rutina como en una oficina. Si hay conciertos, tenemos más ensayos, si no, menos.

ADF: Habéis concluido la colaboración con los Stradivari del Palacio Real, de Patrimonio  Nacional ¿Qué os lleváis de esa colaboración? Nadie  habla mal de estos instrumentos ¿Son tan extraordinarios?

CQ: Son maravillosos, pero difíciles. El primer contacto, por ejemplo. Cuando coges  un instrumento que no es el tuyo siempre es complicado, no lo conoces, y a un instrumento extraordinario, como es un Stradivarius, hay que conocerlo para saber sacarle el mejor sonido y no forzarlo ni en un sentido ni en otro. Al principio, lo que normalmente haces en tu instrumento, tiene un resultado diferente con un Stradivarius, el resultado no es exactamente el mismo, es muy bonito, pero diferente. Hubo bastante trabajo de ajuste, que logramos gracias a la figura del cuarteto residente, que nos permitió ensayar más días con los instrumentos, para conocer las distancias, la afinación,  los timbres, para mezclar el sonido de los cuatro instrumentos; son maravillosos, se afinan en el aire ellos solos. Lo último que necesitan estos instrumentos es estar muchos días en una vitrina, porque se duermen. Ha sido una experiencia agradable despertarles. En nuestra  opinión y perspectiva los Stradivari de Patrimonio deberían tocarse todavía más. Ha mejorado mucho, con Álvaro Guibert como coordinador, pero debería haber  otra cosa que nosotros propusimos y no se ha hecho: la figura del luthier residente que cuidara de ellos. Porque el luthier que tienen está en Nueva York, y viene una vez al año; eso no ayuda. Como cuarteto residente, se podrían haber aprovechado de nosotros, de nuestra  experiencia con ellos, para que tuvieran una vida más sana como instrumentos, no como objetos de adoración. Al cello, por ejemplo, le falta un poquito de brillantez, de precisión en el sonido, y si tuviera un luthier al lado, se podría  ver si es posible mejorar esas  características. Ha sido una experiencia increíble pero nos hemos quedado con ganas de lograr más resultados. También ha faltado comunicación a la hora de difundir los conciertos.

ADF: Vamos al tema que no ha traido aquí. Vuestro último disco, ‘Terra’, es ya el quinto que grabais. ¿Va a salir un disco del cuarteto cada cierto tiempo?

CQ: Esa es la intención. Nos gustaría sacar un disco por año, pero no siempre ha sido posible, por temas de calendario.

ADF: ¿Un disco se prepara de manera  diferente a un concierto?

CQ: La preparación es la misma. Sólo  procuramos que haya conciertos previos con las obras del disco para prepararlo, para madurar y asentar la música. Si sólo trabajáramos las obras para el momento de la grabación, el resultado no sería el mismo.

ADF:¿Cómo es vuestro trabajo durante la grabación?

CQ: Nuestra idea es que el disco represente lo mejor posible la experiencia de un concierto. Nos gusta tener un par de tomas enteras de la  pieza, que suelen ser al principio y al final, de la sesión, un esqueleto sobre el que empezar a trabajar. Y luego, preferimos grabar secciones grandes. Y si podemos, grabamos para concluir un concierto en vivo con las obras del disco, porque da una sensación de integridad, una fluidez… es una buena toma. Con público tiene más sentido hacer  música. Porque es muy duro grabar tres días las mismas obras, vez tras vez; lograr estar los cuatro concentrados a la vez es muy difícil.

ADF: Desde vuestro primer disco contáis historias a través del repertorio que elegís. En ‘Terra’ interpretais a Bartok, Ginastera y R. Halffter. ¿Qué  contáis en ‘Terra’?

CQ: ‘Terra’ va de intentar reflexionar sobre el vínculo que existe entre la composición musical y el sustrato que hace posible esa creación. Tradicionalmente se ha considerado que la música culta está muy desvinculada del sustrato popular, y sin embargo en ese sustrato popular sí se reconocen las músicas folk, étnicas, el pop, las músicas populares, digamos. Nosotros queremos contar la música de compositores que sí vivieron la música popular, que quisieron hacer bandera de esa manera de hacer música, construyendo un lenguaje propio personal artístico, con estructuras lingüísticas de vanguardia, abriendo ventanas a un futuro nuevo, posibilitando nuevos espacios de creación musical, pero a partir de estructuras preexistentes, motivos preexistentes que ellos recogían de realidades que tenían que ver con el ecosistema al que pertenecián, llámese pueblo, cultura, nación., etc. Ellos hicieron ese trasvase entre lo popular y su obra artística, con una auténtica idiosincrasia musical, demostrando que esa vía de comunicación no solo era posible sino que era fértil. Lo que nos enseñan estos tres compositores es que hagan o no bandera de ello, todos los compositores en realidad se alimentan del lugar donde viven. De hecho, los compositores que viajan cambian su forma de escribir, como es el caso deDvorak y su estancia en EEUU. La gente, las culturas populares, condicionan las creaciones artísticas.

ADF: Cómo llegais a conectar a Bartok con Ginastera y Halffter?

CQ: Es el que abre este modo de escritura. Todos los de la generación de Ginastera admiraban a Bartok, era un referente; junto con Stravinsky era uno de sus ídolos. Ginastera estudió mucho a Bartok, y quiso visitarle en EEUU, pero la Guerra Mundial se lo impidió, y no le pudo conocer. Pero se escucha a Bartok en su música, nos llamó mucho la atención: si escuchas el 2º movimiento del cuarteto de Bartok y el 1º movimiento del de Ginastera seguidos  hay un momento que dices ¿quién es quién? Para un compositor joven, que estaba precisamente intentando crear una escuela de composición argentina, con música basada en los materiales musicales de la Pampa, reflejo de una cultura argentina, el referente de quien ya había hecho eso era Bartok. Sobre todo en el terreno del cuarteto de cuerda, donde Bartok es un tótem, con Beethoven y Haydn.

ADF: Esta reivindicación del material popular os llevará a hacer un disco solo de temas populares?

CQ: ¿Por qué no? Tradicionalmente se ha identificado a la música culta como más avanzada y de mayor riqueza y valor que la música popular, pero eso solo responde a contextos, patrones y necesidades socioculturales e históricas diferentes; en realidad no es mejor ni peor. Hacer un disco de música popular un día sería tremendamente natural. Hay músicas buenas y músicas no tan buenas, sean del estilo que sean.

ADF: ¿Por qué creéis que estos repertorios no se hacen más en concierto? Ginastera no es habitual…

CQ: El disco tiene que tener un sentido, en nuestra opinión, y para que tenga un sentido hay que tocar piezas que, a priori, a muchos programadores les echan para atrás, quizá porque desgraciadamente todavía hay mucho desconocimiento, mucho miedo, y sinergias obsoletas que ahora no funcionan. O espabilamos para cambiarlas o tendremos serios problemas. Nuestra experiencia cuando tocamos música del siglo xx  es que es un éxito, más incluso que cuando tocas un Haydn. La gente viene tras el concierto y te habla de la obra moderna, no del Haydn…

ADF: La pieza de Halffter se escapa del esquema formal del cuarteto de cuerdas ¿Por qué no se ha transitado más ese camino?

CQ: Tiene que ver con el ideal histórico del género. Para un compositor el summun de su arte es el cuarteto de cuerda. Si escriben uno bueno, les consagra. Mucho más que otra obra, porque es una forma en la que todo se escucha: la estructura, la melodía, el ritmo, todo está desnudo y si no está bien escrito se cae abajo. Si lo comparamos con la literatura,  hay una identidad estética del cuarteto de cuerda con el gran relato narrativo de la modernidad instrumental. Es un gran relato, una gran novela hecha música, no es una obra de bagatela…

ADF: ¿Siempre mantenéis un diálogo con el público cuando hacéis los conciertos, sea cual sea el tipo de escenario?

CQ: Nuestra intención es compartir la música, que llegue a los espectadores. Nuestra misión es que más gente descubra la música. En nuestra experiencia, un concierto en el que hablamos siempre funciona muchisimo mejor. Es como si te explican una pintura, con todos sus detalles, y ves la pintura de otra manera, la entiendes, la aprecias y la disfrutas mucho más. Además, el público oye la voz del interprete y se da cuenta de que somos  personas, es un acercamiento más humano.

ADF: Dais importancia al público, porque le integrais en el concierto. El público sube al escenario, metafóricamente. Sois ademas un cuarteto al que se os nota el buen rollo, la sonrisa, la complicidad entre todos.

CQ: Llevamos mucho tiempo juntos y nos llevamos muy bien.

ADF: Un buen cuarteto puede llevarse a matar entre ellos?

CQ: Los ha habido, y pueden tocar muy bien…

ADF: Como profesores ¿recomendais a vuestros alumnos que formen un grupo de cámara, con lo complicado que es la continuidad del proyecto?

CQ:A: Les invitamos a que amen la cámara como lo hacemos nosotros. Pero intentamos ser muy realistas, no contarles ningún cuento de la lechera. La situación es complicada, el nivel de competencia cada vez es mayor y no solo tienes que tener mucho talento y ser muy trabajador, tienes que hacer muchas otras cosas bien para tener suerte. Les regañamos cuando son vagos, cuando son perezosos, porque ese camino no lleva a ninguna parte. Solo si trabajas mucho a lo mejor tienes suerte. Si tenemos un grupo que lo hace bien, que tiene mucho talento, por supuesto, les decimos: ‘si os gusta, seguid por aquí’. Nosotros les animamos a  amar el género para que luego elijan lo que quieren hacer. Y para que estén donde estén y acaben donde acaben, cultiven la música de cámara,  porque conlleva un cierto espíritu ciudadano, una manera de relacionarse que entendemos que es muy necesaria.

ADF: Pues enhorabuena por estos 15 años de camino ya recorrido, espero que podamos celebrar los 20.

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