La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga

Emoción en estado puro

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MARIANO ACERO RUILÓPEZ /Xavier Sabata es, por vocación y formación, un hombre de teatro. Su medio natural es un escenario, encarnando a personajes que, sometidos a los más diversos conflictos y tensiones, dan rienda suelta a la infinita gama de sentimientos que es capaz de producir el alma humana. Posee,  además, una voz más grave que la de otros colegas, lo que tal vez le aleje de las espectaculares acrobacias que tanto gustan a determinados públicos, pero, en cambio, le faculta extraordinariamente para afrontar las situaciones dramáticas generadas en las acciones operísticas. Es hombre más de affetti que de effetti, en suma. Y lo demuestra cumplidamente en este disco, titulado significativamente Catarsis. Procede el término, como se sabe, de la Poética aristotélica y viene a significar la purificación emocional, corporal y espiritual, que experimentan los personajes de la tragedia griega (por cierto, la primera vez que se recogió con un sentido equivalente en el diccionario de la R.A.E. fue a mediados del siglo XX). Ese proceso de purificación, transmutado a la ópera seria dieciochesca, en la que no dominaba lo estrictamente trágico, derivó en la capacidad de conmover mediante la música.

Con esta premisa se ha realizado la selección de arias que conforman el programa del disco. Pertenecen prácticamente todas a óperas estrenadas en la tercera década del Setecientos -sólo dos, de Caldara y Hasse, son posteriores- y, junto a compositores sobradamente conocidos -Haendel y Vivaldi, además de los citados-, figuran otros de los habitualmente preteridos en conciertos y grabaciones: Francesco Bartolomeo Conti, Giuseppe Maria Orlandini, Pietro Torri, Attilio Ariosti y Domenico Natale Sarro. Injustamente olvidados, podemos añadir. Poder paladear su música es uno de los atractivos de este disco.

Pero no el mayor, que eso corresponde por derecho propio a Sabata. Son arias en las que domina el componente dramático, llegando incluso al patetismo, y que en su mayoría aparecen precedidas del correspondiente recitativo, secco o más frecuentemente accompagnato, con el fin de preservar mejor su contenido expresivo. Es, como hemos señalado, el terreno propio del contratenor catalán. Y bien acompañado por la orquesta Armonia Atenea de George Petrou, da vida a amantes humillados y en conflicto afectivo, padres en situaciones límite, héroes a quienes el hado sitúa ante dolorosos antagonismos, santos que tras dura lucha interna se entregan y someten a la voluntad divina… Y lo hace con musicalidad, expresividad sin límites -del vigor y la vehemencia a la ternura y delicadeza-, dando sentido a cada frase, llenando de vida la música, esto es, interpretando y transmitiendo. ¡Ahí es nada! Firma así Xavier Sabata otro gran disco que -no podía ser de otra forma- conquista y emociona al oyente.

 

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