La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga

Estupendo debut por partida doble

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JAVIER SARRÍA PUEYO / Tras el buen sabor de boca dejado por Carlo Vistoli en el Mesías navideño dirigido por Christie en el Auditorio Nacional, llega al mercado su primer disco en solitario que también supone el debut discográfico de la agrupación Talenti Vulcanici, formada por jóvenes instrumentistas bajo los auspicios de la Fondazione Pietà de’ Turchini.

Como sabemos, en los últimos años se ha consolidado la costumbre de presentar recitales operísticos barrocos centrados en arias compuestas para tal o cual virtuoso, en particular capones. Y éste disco que hoy comento no es una excepción. El homenajeado es el napolitano Nicola Grimaldi, conocido como Nicolino, un portento del primer tercio del siglo XVIII. Uno de sus destinos, y por el cual es conocido hoy, fue Londres, donde cantó para Haendel en su primera etapa isleña. El programa tiene precisamente como plato fuerte una selección de arias para el papel homónimo de Rinaldo (1711), un apabullante éxito contemporáneo y una de las óperas musicalmente más brillantes del sajón, aunque en el plano teatral deje mucho que desear. Se toman de ella la archifamosa Cara sposa, Cor ingrato y Venti, turbini, así como música instrumental varia. Nicolino también asumió el rol protagonista de Amadigi cuatro años después, de la que se graba la excelente T’amai, quant’il mio cor. Fascinante es la incursión en el napolitano Domenico Sarro (o Sarri), con la introducción instrumental y dos arias de su fantástico Arsace (1718), antes de que el estilo galante hiciera estragos en su exquisita escritura. De mayor estatura aún son las dos arias extraídas de Il Cambise, compuesta por Alessandro Scarlatti para los escenarios napolitanos al año siguiente. Concluye el recital con sendas arias de la Salustia de Pergolesi, donde el estilo galante napolitano estaba ya plenamente afianzado.

Vistoli cuenta con un timbre de cierto atractivo y se maneja bien en toda la tesitura, si bien logra su mejor rendimiento en la zona central (Pergolesi). Consigue buenos agudos, aunque descontrola algo en el forte (Cara sposa) y posee buenos graves, aunque para alcanzar las notas más bajas entuba ligeramente (Cara sposa) o cambia directamente al registro de pecho (Sarro), con una transición bien hecha que no afea. En todo caso presenta muy buenas maneras y frasea con verdadero gusto, expresivo sin descuidar la línea de canto. Logra un gran resultado en las agilidades, en particular en un Venti turbini magnífico.

La orquesta, bajo la batuta del clavecinista Stefano Demicheli, hace una presentación excelente. Obtienen un sonido estupendo, colorista, afinado y compacto, con una ejecución en verdad expresiva y vivaz. Oyendo el disco a uno le entran ganas de escucharlos en concierto. ¡Qué joven generación tan magnífica está llamando a la puerta!

A 427

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