La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Lun, 20 Mar, 2017

Jaime Martín: ‘Un director de orquesta no debe ser dogmático’

Compartir
Etiquetas

LEYRE YRIBARREN / Jaime Martín lleva al frente de laOrquesta Sinfónica de Gävle desde 2013. Y acaba de presentar su primera grabación con esta formación. Se trata de un CD que incluye las Serenatas op. 11 y 16 de Johannes Brahms.

ADF: ¿Qué les ha impulsado a realizar esta grabación?

JM: Llevamos trabajando muy intensamente los últimos cuatro años, y ese disco va a ser una buena tarjeta de presentación de este trabajo conjunto. Poco a poco se nos va ubicando en el mapa y la orquesta se lo merece, porque está formada por músicos formidables, es una especie de joya.

ADF: Sitúenosla, por favor.

JM: Gävle es una ciudad sueca en las orillas del Mar Báltico. La orquesta es una orquesta profesional, con una temporada estable. Es conocida en Suecia, pero se trata de una orquesta de una ciudad pequeña que hace su trabajo en el ámbito limitado de su región.
En el pasado ha hecho algunas grabaciones, pero casi todas de repertorio sueco. Uno de los mis objetivos como director de la orquesta es intentar que el público vea lo que puede hacer la orquesta, pero no solamente en el repertorio étnico, sino en el gran repertorio. El repertorio de carácter nacional está bien, tiene su función y hay mucho que es interesante. Pero con este disco queremos demostrar que somos capaces de enfrentarnos al gran repertorio y hacerlo bien.
Esta grabación de Ondine va a a descubrir esta orquesta a mucho aficionados que se preguntarán por qué no la habían oído antes, por qué no sabían de ella. Ya tenemos planes para nuevas grabaciones, después de que los responsables de Ondine hayan conocido a la orquesta y me hayan conocido a mí.

ADF: Cuando se mantiene una conversación con un director de orquesta, siempre hay una pregunta obligada: ¿Qué director le ha influido más?

JM: No sé si puedo hablar de influencia, pero sí de impacto. Y ese para mí ha sido Harnoncourt. Cuando comencé a escuchar lo que él estaba haciendo al dirigir orquestas modernas, me irritaban los resultados, porque yo pensaba que Harnoncourt hacía lo contrario de lo habitual solo por llevar la contraria a la tradición. Hasta que trabaje con él, y descubrí su integridad, que estaba por encima de cualquier consideración de otro tipo. Los músicos tocábamos de una manera porque era lo habitual, la tradición, y de repente llegó él y nos decía que había que hacerlo de otra manera. Y ni siquiera nos lo tenía que pedir, se limitaba a hacer que miráramos la partitura de verdad, viendo bien lo que decía. Te hacía sentir como un estudiante, porque sus sugerencias eran tan lógicas que pensabas “¿Cómo no se me ha ocurrido a mí?”.

ADF: Ha sido músico de orquesta muchos años ¿Cómo enfoca su trabajo actual sobre el podio?

JM: Creo que un director debe tener su visión de la música, aunque para conseguir resultados con una orquesta tiene que haber un trabajo conjunto, el trabajo con la orquesta ya no puede ser como hace años. La jerarquía del pasado ya no es posible.
Un director debe tener la habilidad de enfocar la energía colectiva de la orquesta. Una orquesta es un grupo de profesionales altamente cualificados y mi tarea al dirigirlos es conseguir lo mejor de cada uno de ellos, músicos que están ahí porque les gusta lo que hacen, cada uno de ellos con una opinión sobre cómo tocar su parte. Como director tengo que conseguir enfocar estas ideas en un camino determinado, un camino que es el mío y que no puedo conseguir por la fuerza. La autoridad y el respeto no se reclaman, se ganan.
En muchos casos además, el trabajo con este grupo de profesionales se limita a una semana, cuando vas como director invitado de una orquesta. Es un periodo de contacto muy corto, en que hay que conseguir desarrollar una relación. Por eso creo que es importante no ser dogmático, no hay nada que sea para siempre. Cada orquesta es distinta.
Me quiero sentir con una orquesta como si hiciera música de cámara. Como flautista podía tocar con cualquiera y con una orquesta quiero poder hacer lo mismo. Claro que el contacto no es tan cercano y el grupo, por supuesto, es más neutral. Por eso, intento olvidar que es un grupo y recordar que son personas. La orquesta como tal impone. Pero hay que recordar que todos estamos trabajando en el mismo lado, que es el de la música. Y conseguirlo todos juntos. Esa es mi manera, trabajar la parte psicológica y además tener unas ideas claras sobre la música, para que los músicos vean que tienes algo que decir sobre la música.

ADF: ¿Cómo se siente ante la rigidez de las formas que imperan en la música culta?

JM: En Suecia, cada semana que trabajo allí, me dirijo al público. Me giro y les hablo de la obra, del compositor, e incluso les hago escuchar un fragmento de otra pieza relacionada con el programa del concierto. En una ocasión, mencioné al público los nervios que pasaba la primera viola en cada concierto, para que supieran lo importante que es para los músicos cada concierto, porque cada día quieren dar lo mejor. Me gusta transmitir al público la parte humana.
Pero sé que hay gente a la esto le molesta, un determinado público, el mismo al que también le molestan los aplausos entre movimientos, algo que a mí personalmente no me disgusta. Este público no quiere que nadie les moleste en las salas de concierto.
Y aquí viene la dificultad, porque todos sabemos que hay que encontrar nuevos público, pero es tan importante mantener el que tenemos…
A ese respecto, creo que cada actividad tiene su momento, y a mí no me parece terrible que no haya muchos jóvenes en los conciertos, porque su ritmo de vida tiene otra velocidad, dentro de la cultura general hay ofertas para todo tipo de personas.
Lo importante es que los jóvenes sepan que la música culta existe, que es una opción. La responsabilidad de la educación consiste en que todo el mundo conozca la herencia cultural que tenemos. El peligro es la amnesia cultural. Es nuestra responsabilidad con el futuro, que no haya un cortafuegos, que no nos puedan acusar de haber hecho un corte cultural.

ADF: ¿Cuál es su relación con el repertorio español?

JM: Procuro programar y estrenar obras de compositores españoles, siempre que me es posible. Por ejemplo, la Sinfonía de Arriaga la he hecho por Alemania, para acabar conciertos, con la orquesta de Cadaqués. Y nos han vuelto a invitar.
Aunque no he querido que me etiqueten solo con música española, porque soy un director español que he hecho mi carrera fuera de España. Y por otro lado, mi corazón está en otro repertorio, el gran repertorio romántico.

ADF: Me gustaría preguntarle por un tema de actualidad, el papel de la mujer en la dirección de orquesta.

JM: Es una cuestión de tradición, la música culta ha sido un club de hombres desde hace mucho tiempo, lo que no se corresponde con la proporción de hombres y mujeres aprendiendo música; en las orquestas de jóvenes hay un 70% de mujeres y un 30% de hombres. Hablo refiriéndome a músicos de la orquesta. Pero cuando llega el momento de la profesionalización se produce el vuelco a la situación contraria. Imagínate entonces con el tema de la dirección. El podio de una orquesta es el reflejo de lo que sucede en los puestos directivos de cualquier empresa, donde hay menos mujeres cuanto más asciendes en el escalafón.
Creo que el problema persistirá mientras siga siendo más barato contratar a un hombre que a una mujer (me refiero al tema de la baja por maternidad; cuando el hombre pida lo mismo por ser padre, habrá más igualdad).
En Suecia ahora las orquestas estamos obligados a tener un cupo del 40% de mujeres directoras, que por el momento es irreal, por falta de mujeres, pero se busca conseguir la igualdad, hay que empezar en algún punto.
Por otro lado la mayor parte de los estrenos y recuperaciones que hemos hecho en Gävle es música compuesta por mujeres. Porque cuando buscas, encuentras. El otro día tocamos Ethel Smith, compositora americana que perteneció al movimiento sufragista, y que en 1903 estrenó una ópera en el Metropolitan en Nueva York. Hasta 2013 no se estrenó otra ópera escrita por una mujer en el Met. En Inglaterra también hay gran cantidad de compositoras con un nivel muy alto.
Y en cuanto a la dirección, cuando escuchar dirigir a Marin Alsop, por ejemplo, no te planteas si es hombre o mujer.
El problema que hay que evitar es caer en la marginalización. Lo que hay que conseguir es normalizar, es un equilibrio complicado de lograr.

ADF: Qué le aporta ser director del Festival Internacional de Música de Santander?

JM: Acercarme a mi tierra, volver a mi tierra, mi familia. Además, el Festival es la razón por la que soy músico.
Programar un festival no es muy distinto de programar una temporada de una orquesta. Hay que intentar ofrecer variedad, en una ciudad pequeña como Santander. Tenemos que abarcar mucho, ofrecer muchas cosas diferentes para gustos muy distintos. Aunque, precisamente por eso, nunca puedes ganar.
Este verano será increíble, fantástico, estoy muy contento; y la temporada siguiente será aún mejor.

ADF: ¿Que no le he preguntado que quisiera contar?

JM: Anda…
Que la situación de España resulta irreconocible, respecto a cuando yo era joven. Lo que ha cambiado el panorama musical en este país es increíble. Para bien, completamente; el nivel que hay ahora… era un sueño pensar en la cantidad de gente joven española que está trabajando en todas partes, que haya grupos de cámara al nivel de los que tenemos. Porque un buen cuarteto o un buen trío miden el nivel cultural de un país, y ahora en España tenemos varios de nivel internacional.

Dejar un comentario

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>