La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Lun, 13 Mar, 2017

Melólogos en la Fundación Juan March

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SOLEDAD BORDAS /La segunda edición de este formato que ofrece la Fundación Juan March tuvo como protagonista a Richard Strauss. en tres funciones ofrecidas los días 8, 10 y 11 de marzo de 2017, con Rosa Torres-Pardo, al piano, Pedro Aijón Torres, actor, Paco Azorín en la dirección artística y la traducción de los textos de Luis Gago.

Richard Strauss escribió dos melodramas que tuvieron un gran éxito pese a ser escritos por intereses más comerciales que musicales. Uno de ellos, “Enoch Arden”, sobre una narración que el poeta y dramaturgo inglés Alfred Tennyson escribió en 1862,  fue estrenado en Berlín en 1897. El objetivo de R. Strauss al componer esta obra era dar satisfacción a Ernst von Possart, su jefe en la Ópera de Munich ya que había sido actor y le gustaba exhibir su voz. Ambos lo representaron juntos con gran éxito.

“Das Schloss am Meere” (El castillo junto al mar), sobre un texto de  temática gótica escrito en 1899 por el medievalista alemán  Johan Ludwig Uhland; fue estrenado ese mismo año en Munich.

Escribe J. van der Veen en su libro El melodrama musical de Rousseau al Romanticismo (1955):

“ El melólogo no debe admitir nada que interrumpa la unión íntima de declamación y música o que apele al intelecto y no al sentimiento; que debe estar en prosa y que requiere solamente uno o dos actores, una acción sencilla y gran variedad de emociones”.

Así lo ha debido entender el director de escena Paco Azorín para el montaje de estos dos melodramas. El escenario del Auditorio de la Fundación Juan March resulta perfecto para esta idea camerística. Un piano de cola y una barca es todo lo que se necesita. Los dos melodramas  se representaron en orden cronológico invertido, en primer lugar El castillo junto al mar, una breve pieza de seis minutos de duración en que la música y el texto están permanentemente enlazados. Y en segundo lugar la primera que fue compuesta, Enoch Arden, de casi una hora de duración en la que el actor es el protagonista absoluto y las intervenciones del piano espaciadas y breves.

Pedro Aijón, con una importante experiencia interpretativa pese a su juventud, y no ajeno a la música, actuó con energía. Él en el escenario era a veces la pregunta y a veces la respuesta, llenaba de palabras el suelo y la pared. Sufría como Enoch o como Philip, relataba los sucesos como narrador, naufragaba, amaba y moría.

Rosa Torres- Pardo, sentada al piano, seguía todo el proceso concentrada en la partitura donde música y texto están imbricados. Ella era el mar, el paisaje, la tormenta, la calma, el hogar, la belleza, el dolor y el amor. Con su maestría y saber estar nos llevó hasta las lágrimas desgranando desde el teclado un repertorio de emociones intensas y diversas.

Ojala esta segunda edición programada por la Fundación Juan March tenga continuidad y nos ofrezca la oportunidad de conocer los melólogos de Schumann, Grieg, Nielsen, Hindemith, y otros.

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