La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Mie, 10 May, 2017

Mozart, la flauta y un tal Dejean

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IMANOL TEMPRANO LECUONA / Hay sobrados indicios para creer que Mozart no sentía mucho aprecio por la flauta. Pero para su desgracia en el siglo XVIII los artistas trabajaban casi siempre por encargo y no pudo escapar a esta fatalidad, de tal manera que, como sus colegas, se tuvo que plegar a las exigencias de sus patronos u ocasionales clientes.

Ferdinand Nicolaus Dyonisus Dejean fue uno de ellos. Cirujano, físico  y químico nacido en Bonn en 1731, amante del saber, abrazó la filosofía ilustrada e ingresó en una logia masónica en Leyden en 1769.  Su periplo vital y profesional le llevó a Sudáfrica, Indonesia, Persia, India, Ceylán y a recorrer las principales ciudades europeas. En una de ellas, Manheim, coincidió con Mozart  cuando éste se encontraba de viaje acompañado por su madre en busca de un buen puesto en una corte alemana y allí le encargó varias obras para flauta, instrumento del que Dejean era diletante.

La correspondencia del propio Mozart con su padre no deja claro el número de obras requeridas pero sabemos que fueron varios conciertos y cuartetos para flauta y que el compositor sólo entregó parte de ellas, a juzgar por la suma finalmente abonada por Dejean, aproximadamente la mitad de la inicialmente acordada. El resultado de esta transacción fueron dos conciertos –uno de ellos una transcripción del concierto para oboe que conservamos- y, quizás, también dos cuartetos para flauta. Porque esto no está nada claro, y de los cuatro cuartetos para flauta mozartianos que han llegado hasta nosotros sólo podemos aseverar que uno de ellos, el catalogado como KV 285 en Re mayor, es una de las composiciones encargadas por Dejean. A juzgar por las dificultades que ofrece la parte de flauta Ferdinand Dejean debía de ser un aficionado muy competente.

El segundo de los cuartetos en el catálogo de Köchel (285a) quizás también estuviera relacionado con Dejean pero esto no pasa de ser una hipótesis basada en características de estilo, porque la primera fuente que conservamos procede de la publicación del editor vienés Artaria un año después de la muerte del compositor. Se trata de una obra menos exigente, en sólo dos movimientos, serena y amable.

Un tercer cuarteto en Do mayor también se vinculó durante cierto con la comisión de Dejean. Es un obra también en dos movimientos, el segundo de ellos una adaptación del tema y variaciones de la serenata conocida como Gran Partita, probablemente la mejor de las obras mozartianas para instrumentos de viento (y un contrabajo, para ser exactos). Debido a la carencia de fuentes manuscritas completas –tan sólo se conservan de mano y puño de Mozart un fragmento con diez compases correspondientes al primer movimiento- su autoría plantea problemas. Pudiera ser que fuera iniciada por el salzburgués, abandonada poco después y completada más tarde por otro compositor pero por su calidad tampoco es descartable que sea una obra enteramente mozartiana como fue publicada posteriormente y tradicionalmente se ha mantenido.

No hay duda de que el último de los cuartetos mozartianos, el KV 298 en La mayor, no tiene ninguna conexión con Dejean. La indicación de tempo del tercer movimiento pone en evidencia que el dedicatario de la obra era alguien cercano y con el que el compositor tenía gran confianza. También está claro que con sentido del humor, juzguen ustedes: Rondieaoux (sic). Allegretto grazioso, mà non troppo presto, però non troppo adagio. Così-Così-con molto garbo ed espressione. Por si esta manifestación dadaísta avant la lettre fuera insuficiente para descartar a Dejean, con el que Mozart no pasó de tener una relación puntual y meramente contractual, el compositor cita en este cuarteto temas de obras de otros compositores –Paisiello, Hoffmeister- compuestas con posterioridad a la fecha de su relación con el polifacético flautista aficionado.

Reconduciendo la situación hacia el disco que nos ocupa, simplemente diremos que estos cuatro cuartetos  encuentran una interpretación que les hace justicia en la flautista Lisa Friend, el violinista Daniel Rowland, Paul Cassidy (viola) y Jacqueline Thomas (violonchelo), miembros del formidable cuarteto Brodsky. Friend es una joven flautista cuya prestación se beneficia de la participación de unos compañeros de viaje de lujo, unos músicos que, aunque no están en su repertorio más querido, otorgan a esta grabación un nivel que la sitúan entre las mejores disponibles. Además, el CD se completa con una transcripción para flauta y trío de cuerda del bello Andante en Do mayor originalmente compuesto para flauta y orquesta, quizás un movimiento lento alternativo del concierto para flauta en Sol mayor. Aunque no hay certeza, ¿adivinan quién pudo ser el cliente que lo encargó?

CHAN 10932

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