La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Mie, 8 Mar, 2017

Musika Música (I)

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BLANCA GUTIÉRREZ / Ha concluido una nueva edición, la decimosexta ya,  del Festival Musika Música en el Palacio Euskalduna, en Bilbao. Del 2 de marzo al 5 de marzo, 75 conciertos y actividades participativas, más de 30.000 espectadores a lo largo de estos intensos cuatro días.

Vaya por delante que quien esto escribe no ha podido ni de lejos acudir a todos y cada uno de estos 75 conciertos programados. Hay que elegir entre la amplísima oferta  del Festival, al coincidir propuestas muy atractivas en horarios similares, y muchas veces la elección se basa en gustos personales, en el interés por descubrir nuevos repertorios e intérpretes desconocidos, o simplemente, un hueco entre concierto y concierto. El resultado, la asistencia a 10 conciertos en cuatro días. Por eso aquí no hablaré de cuál ha sido el concierto triunfador de todos, aquel del que todos hablan, o qué artista ha destacado por encima de los demás. Tampoco creo que sea eso lo más reseñable. Lo que hay que destacar en un Festival como este es la Música con mayúscula, como indica su propio nombre.

En Musika Música se han abarcado casi todos los géneros: música sinfónica, música de cámara en diversas formaciones, recitales de voz, recitales de piano… todos los visitantes del Palacio Euskalduna han podido encontrar un concierto a su gusto. La calidad de los participantes ha sido sobresaliente. Entre los solistas y músicos de cámara, Premios Nacionales de Música, como la mezzo María José Montiel, el Trío Arbós, el Cuarteto Casals, y el pianista Josep Mª Colom, con conciertos magníficos que el público ha llenado en las distintas salas. Importante, también,  la participación de varias orquestas sinfónicas autonómicas. Estas formaciones son las que sustentan el edificio de la música culta en sus respectivas comunidades autónomas, con una titularidad pública que les exige servir a la sociedad; tocar en un Festival de estas características les dota de visibilidad y proyección. Y se ha contado con la presencia de figuras internacionales como Mia Persson, Stefan Vladar, el Pavel Haas Quartet, entre otros.

Pero todas estas consideraciones   artísticas palidecen cuando se trata de explicar a quien no ha asistido nunca a Musika Música en qué consiste este festival.

Un espacio como el Palacio Euskalduna (a quien sus propios creadores denominaron ‘buque fansama’, por asentarse sobre los antiguos terrenos de los Astilleros Euskalduna, y porque lo diseñaron para que evocara a un barco, con distintas cubiertas y niveles), con un Auditorio de 2.164 localidades, varias salas que se reparten más de 1600 localidades, y un hall de exposiciones y unos foyers de casi 11000 m², estaba casi predestinado a albergar un Festival como Musika Musica. Aunque tenga sus inconvenientes: todos los asistentes (público y trabajadores) hemos elegido en algún momento la escalera equivocada para acudir a nuestra siguiente cita; en palabras del pianista Jorge Robaina: “Este edificio parece un homenaje a Escher”.

Durante cuatro días la música se adueña del edificio. Suena en las salas donde se programan los conciertos, pero también inunda el gran hall de exposiciones, donde las orquestas de los conservatorios Profesionales invitados (este año 24 conciertos en el Kiosko del hall de Exposiciones) interpretan diversas piezas a lo largo de todo el día. También suena en cualquier rincón, cuando alguno de los integrantes de estos conservatorios hace sonar su instrumento para afinarlo un momento, o para mostrárselo a un curioso que le pregunta…

Y todo ello desprende una energía muy especial. Son miles de personas paseando de una sala a otra, haciendo cola para su próximo concierto, descansando en la cafetería frente a un refresco, o simplemente indecisos frente a las taquillas porque no terminan de elegir qué quieren oír a continuación. “Ya sabes, este año, un concierto de orquesta, uno de cámara y uno de piano, ¿eh?”. Puede que no vuelvan hasta el año que viene, pero ya han hecho un hueco a la música clásica en su vida.

Y qué sorpresa cuando descubres que tienes al lado con su acreditación al cuello a uno de los músicos que acabas de escuchar hace un rato, que decide entrar a ver cómo lo hacen sus colegas: el intérprete admirado se vuelve admirador. A veces hay un momento de nervios en las puertas de las salas, cuando algunos jóvenes, también con su acreditación al cuello, esperan impacientes que se llene la sala para poder ocupar las localidades vacías y oír a quienes tienen como ejemplo en sus estudios.

Todo ello hace que Musika Música sea una cita especial, que debería ser más conocida y apreciada; acude bastante público de Francia, de provincias limítrofes, de Madrid, no solo vecinos de Vizcaya. Pero merecería la pena que cualquier aficionado a la música ‘culta’ asistiera alguna vez a este Festival, porque saldría mucho más esperanzado en el futuro de la música clásica. Este es el gran logro de Musika Música: desencorsetar este tipo de música, convertir la cita en una fiesta rompiendo la barrera con el público, buscando temáticas que homogeneicen la propuesta, y hacerla accesible al público con una buena política de precios. Fácil ¿verdad?

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