La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Mie, 24 May, 2017

Noseda: ‘El director de orquesta debe ser buen músico, saber comunicar y tener carisma’

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BLANCA GUTIÉRREZ / Un ‘Duelo de Quintas’ ha sido el protagonizado por  la Orquesta de Cadaqués en la gira que la semana pasada les llevó a Barcelona, Valladolid y Zaragoza. La orquesta, dirigida por su director principal Gianandrea Noseda,  interpretó la 5ª Sinfonía de Beethoven en todos los conciertos de esta gira; mientras que la 5ª de Mahler solo sonó en tres de las citas, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León.

Pudimos asistir al concierto del sábado en Valladolid, y escuchar completo ese ‘Duelo de Quintas’. En la primera parte Beethoven sonó de manera personalísima, con una fuerza y una energía desbordante desde el podio y desde los atriles. Noseda es un director de gesto amplio y gran intensidad, y logró transmitir al público la complicidad que mantiene con esta orquesta desde hace ya 23 años. Fue un Beethoven rápido, con subrayados a veces exagerados, pero fieles al espíritu del maestro de Bonn, al romanticismo desasosegado y cuestionador de Beethoven. En la segunda parte, una obra monumental, la 5ª Sinfonía de Mahler, para la que la Orquesta de Cadaqués requirió la colaboración de la OSCYL. De nuevo una interpretación muy personal, quizá menos sorprendente que con Beethoven, pero perfectamente imbuida del carácter mahleriano. Viena y la premonición ambigüa de una futura catástrofe que se puede escuchar en el trasfondo de la música de Mahler planearon sobre la interpretación de Noseda, vibrante y llena de tensión. Ambas agrupaciones dieron lo mejor de sí y el público asistió a una velada de las que permanecen en el recuerdo. Tal fue el éxito, que tras interminables aplausos, Noseda hizo un gesto cariñoso a los aficionados, para que pudieran irse todos a descansar.

De camino a Zaragoza, donde la orquesta tenía su siguiente cita, el maestro Noseda pudo contestarnos algunas preguntas.

ADF: En primer lugar, enhorabuena por el concierto de ayer, fue extraordinario.

GN: Muchas gracias. Estoy contento, todo funcionó bien.

ADF: ¿Resulta complicado combinar dos colectivos distintos, la orquesta de Cadaqués y la OSCYL, que me imagino, tendrán dinámicas diferentes?

GN: Hace 10 años hicimos un proyecto similar con la 4ª Sinfonía de Shostakovich y yo ya sabía qué nivel podía sacar de la OSCYL y de la de Cadaqués poniendo juntas las fuerzas de las dos. La verdad, los primeros 20 minutos del primer ensayo conjunto fueron un poco el momento de estudiarnos, más ellos entre sí que conmigo; pero a la media hora ya encontramos una manera muy similar de  trabajar. Al cabo somos músicos, lo que nos importa es tocar bien y poner nuestro talento al servicio del talento de los demás. Cada músico estos días ha hecho un trabajo increíble y con ganas de hacerlo, lo que se notó en el concierto. Los preparamos muy a gusto con tres ensayos largos de tres horas y con una prueba acústica en Barcelon. No ha sido mucho tiempo pero lo hemos aprovechado bien, y todos han quedado satisfechos, músicos  y público… Creo que cuando la música se toca como lo hicimos ayer el público lo percibe.

ADF: El público se da cuenta cuando el músico sale de buen talante, independientemente de que el resultado artístico sea bueno, se genera una complicidad. Y ayer la hubo…

GN: Exactamente.

ADF: La mayoría de grandes directores de orquesta en la actualidad acumulan cargos en diferentes orquestas, sea como directores titulares, principales, invitados, etc…La cantidad de cargos que acumula suele ser impresionante.

GN: Es cierto que tengo muchísimos compromisos, pero hay diferentes niveles de implicación. Del Teatro Regio de Turín soy el director musical y la temporada que viene empezaré con el mismo cargo en la Orquesta Sinfónica Nacional de Washington; además soy el director principal de a Orquesta de Cadaqués. Estos son los trabajos fijos donde tengo una cierta responsabilidad. Cuando hablamos de principal invitado de la Sinfónica de Londres o de la Filarmónica de Israel, hablamos de trabajos que me hacen muchísima ilusión pero que exigen diferente responsabilidad. Fuera de estos compromisos no sobra tiempo para hacer muchas otras cosas, pero se puede organizar uno incluso para intentar tener tres semanas de vacaciones al año; no parece mucho pero es mejor que nada.

ADF: Este año tendrá lugar una nueva convocatoria del concurso internacional de dirección que organiza la orquesta de Cadaqués. Es ya la decimosegunda edición, tras el parón de hace dos años. ¿Qué significado tiene para usted presidir el jurado de un concurso que ganó en su segunda edición?

GN: No lo sé, nunca he sido presidente del jurado de un concurso de dirección de orquesta y probablemente no lo hubiera hecho si no me lo hubiera pedido la orquesta de Cadaqués. Tengo una historia de 23 años con esta agrupación, desde que gané el concurso en su segunda edición en el 94 y ahora, si puedo ayudar un poco como presidente del jurado ojalá pueda hacerlo, intentaré hacerlo lo mejor posible…Me asusta un poco menos hacerlo con ellos. Si otra institución con la que no tuviera tanta relación me lo pidiera …diría que no. Con Cadaqués es algo natural, no me resulta forzado ni extraño en un camino conjunto que ya es largo.

ADF: ¿Por qué le produce tanto respeto ser miembro de un jurado? Tiene una carrera a sus espaldas que le avala para hacerlo.

GN: Yo creo que el director de orquesta tiene que crecer, que mejorar; nunca pienso en mí mismo como un director que pueda juzgar a otros a directores de orquesta. Claro que lo puedo hacer, pero sin decirlo a nadie. Tener el poder de cambiar la vida de un joven director de orquesta, es una gran responsabilidad, por eso lo digo. Claro, si me lo han pedido es probablemente porque puedo hacerlo…

ADF: Ganó la segunda edición, cuando el concurso estaba empezando ¿recuerda qué le hizo querer participar? ¿Por qué pensó que le sería útil a su carrera presentarse?

GN: Fue absolutamente una casualidad. Yo estaba dirigiendo un pequeño conjunto del conservatorio de Milán, con la Historia del soldado de Stravinski en la primavera del 94 en Murcia. A uno de los conciertos asistió el compositor Cristobal Halffter, que vino a saludarme al finalizar para decirme que le había gustado muchísimo el concierto. Además me dijo : ‘Hay un concurso de dirección de orquesta en agosto, te voy a pasar la información’ Y así lo hizo, fue como conocí el concurso, la verdad es que era la segunda edición y no tenía noticia de su existencia. Gracias a Murcia, y a Halffter; luego  tuve un poco de suerte ya que pude entrar entre los 20 seleccionados y ¡claro que me imaginaba ganándolo!, pero cuando lo logré, me sentí superfeliz.

Ese es el primer paso. Cuando ganas un concurso simplemente eres un ganador, qué hacer con eso es el siguiente paso. El concurso te da la posibilidad de trabajar con 16 orquestas de España. Es un premio que te ayuda muchísimo como joven director, porque puedes hacer repertorio, aprender cómo hacer ensayos, cómo relacionarte con orquestas diferentes. La verdad que creo que doce de esas orquestas me han vuelto a invitar 2 y 3 veces. Ese es el principio del camino. Fue un momento muy importante. Desde la segunda edición, la tercera, la cuarta, si uno ve los ganadores, la mayoría son directores que trabajan a un nivel alto, eso es el pasaporte de un concurso de dirección de orquesta, mirar quién gana y su carrera posterior.

ADF: Concursante y ganador ¿Recuerda qué se le exigió? ¿Será lo mismo que busque el jurado en los participantes de esta edición o ahora se priman otras facetas del músico?

GN: La verdad es que no lo sé. Un director de orquesta tiene que poseer la habilidad, la capacidad de conseguir que la gente que dirijas sigan tu idea, tu camino en una pieza de música. En segundo lugar es importante cómo lo haces. Y tercero, hay que tener un poco de carisma. Estas tres cosas son imprescindibles para un director de orquesta en cualquier época. Hoy puede ser más importante tener la capacidad de mantener relaciones personales con sponsors, relaciones sociales…puede ser, quizá sea algo más (además de lo musical) que un director del siglo XXI tiene que hacer. Pero al principio son tres cosas: ser un buen músico, saber comunicar con la orquesta de buenas maneras sin ser arrogante (se puede ser severo pero no arrogante) y tener carisma. El carisma es una actitud, una capacidad de traer a la gente a donde tú estás, convencerla con buenos modos, a veces con formas menos buenas, pero siempre con convicción.

ADF: Aunque todavía no se habrá reunido con el resto del jurado ¿qué quiere encontrar en un candidato a ganador: maneras ya hechas, un músico ya preparado, o la promesa de lo que puede llegar a ser, alguien que apunte maneras?

GN: Esa es la pregunta clásica, ha llegado al centro del problema. Creo que tendría que ganar cualquier concurso, más uno de dirección de orquesta, quien tenga más talento. Puede que ese sea un músico ya hecho, ya preparado, o puede que sea uno que esté un poco verde, pero que tenga un talento que te imaginas que podrá desarrollar en los siguientes 3 ó 4 años de manera deslumbrante. Es difícil que dos personas tengan el mismo talento, si me pregunta cómo decidir quién tiene más talento, eso es algo que tiene que ser solventado en el jurado, porque algunos miembros  creerán en uno y otros en otro. Se discutirá en el secreto de una habitación cerrada, controlando que nadie escuche.

ADF: Parece una idea magnífica el premio que se otorgará esta edición consistente en un año de consultoría con Alfonso Aijón. ¿No cree que muchos directores jóvenes se centran sólo en lo musical, y andan faltos de conocimientos del resto de aspectos de su profesión? en general, creo que pasa con la mayoría de músicos jóvenes que quieren hacerse profesionales…

GN: Exactamente. Es un tema muy, muy importante. Esta consultoría es algo importantísimo. El momento más peligroso para cualquier músico es cuando sales del conservatorio y no sabes nada del mundo profesional. Puedes tener tu talento, pero no sabes nada de trabajar proesionalmente. Yo tuve suerte, porque en la segunda edición no había este premio, pero lo tuve igualmente, porque Aijón formaba parte del  jurado ese año y al día siguiente de ganar el concurso estuve con él y pudimos hablar una hora; me dio varios consejos: ‘mira, esta agencia no merece la pena, esta es mejor; tienes que conectarte con un director importante que pueda abrirte puertas’ y algunos más. Que un ganador tenga la posibilidad de tener esta relación con Aijón, escuchar consejos de alguien que ha hecho historia en el marketing de la música trayendo grandes artistas y orquestas, es importantísimo para un joven que comienza.

ADF: ¿Cuáles son sus siguientes proyectos?

GN: Muchas cosas que me ilusionan. Estoy en un punto de mi camino como director de orquesta que  puedo un poco escoger lo que prefiero. Me hacen mucha ilusión todos los que elijo; ahora tengo una nueva producción en Turín de Macbeth, y estaré en el Festival de Edimburgo. Haré mi primer Tristan en Turín. En diciembre tenemos una gira con la orquesta de Cadaqués antes del concurso, y muchas cosas más. Y la primera temporada en Washington. Cada cosa me da alegría.

Continúo con el proyecto de música italiana. A lo largo de 4, 5 años grabaré las 15 sinfonías de Shostakovich en vivo, ya hemos empezado.  También hemos grabado los conciertos en Valladolid, porque es importante tener la memoria del trabajo hecho. Si valen para ser publicados será estupendo.

ADF: Para terminar ¿hay algo que no he preguntado que quisiera decir?

GN: Me ha ilusionado muchísimo ver a tantos jóvenes entre el público en Valladolid en estos dos conciertos. Con 53 años percibo más la responsabilidad de empezar a pasar el testimonio de lo que yo quiero…como la música, la amistad, el respeto, el saber escuchar a las personas. Creo que la música puede ayudarnos mucho. Es lo que siempre quiero decir: la música no es sólo un momento para gozar, pasar un buen rato, podemos educarnos todos para contribuir a construir un mundo un poco más amistoso, una sociedad un poco más abierta. Es el motivo porque el que soy músico, es el motor que me empuja.

Con esta gira recien concluida, la OdC continúa su intensa temporada 2016/17. Entre los futuros compromisos de la agrupación destacan los conciertos inaugurales del Festival de Bremen en agosto 2017, tres conciertos en el Großes Festspielhaus de Salzburg en octubre 2017, una gira con Vladimir Ashkenazy en mayo de 2018, y su regreso a Austria y Eslovaquia en 2019, entre otros.

En su afán por promover la difusión y la educación musical, en julio de este año tendrá lugar el encuentro de la Jove Orquestra de les Comarques Gironines, que involucra a varias escuelas de la región de Girona, jóvenes músicos y sus familias. Asimismo, en diciembre se celebrará la XII edición de su prestigioso Concurso Internacional de Dirección que a lo largo de su historia ha premiado el talento de artistas como Vasily Petrenko, Gloria Isabel Ramos, Andrew Gourlay (actual Director Titular de la OSCyL) o el propio Gianandrea Noseda.

Formada en 1988, el compromiso musical de la Orquesta de Cadaqués bascula entre la tradición y una interesantísima mirada hacia el futuro de la interpretación. Es una de las pocas formaciones orquestales españolas que está artísticamente a la altura de las grandes agrupaciones europeas  y la orquesta sinfónica española con mayor proyección internacional. Directores como Sir Neville Marriner, Gennady Rozhdestvensky o Philippe Entremont apadrinaron el proyecto y se convirtieron en principales invitados. Por otro lado, su Director Principal, Gianandrea Noseda, es uno de los más prestigiosos directores de su generación y colabora habitualmente con las mejores orquestas e instituciones musicales del mundo como la London Symphony Orchestra, la BBC Philharmonic, la Met Opera de Nueva York o el Teatro Mariinsky de San Petersburgo. Ha sido nombrado Director del Año 2016 por International Opera Awards y Director del Año 2015 por Musical America. En 2016 se encargó de dirigir a la Royal Stockholm Philharmonic durante el concierto de los premios Nobel.

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