La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Jue, 11 May, 2017

Pepe Mompeán y el FIAS: ‘Nuestra intención es conseguir una personalidad propia’.

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BLANCA GUTIÉRREZ / Durante los meses de marzo y abril se ha celebrado en la Comunidad de Madrid el ya tradicional Festival Internacioal de Arte Sacro, festival que, desde que asumió su dirección Pepe Mompeán (asesor musical de la CAM) hace dos años, está ofreciendo una interesante oferta musical, respaldada por público y crítica especializada.

Ante el éxito que ha vivido el Festival en 2017, hemos querido hacerle unas preguntas a Pepe Mompeán para indagar en las claves de este triunfo.

ADF: Es su segundo año como asesor de música de la CAM ¿de dónde viene Pepe Mompeán?

PM: Soy arqueólogo de formación y trabajé 10 años en esa profesión. He tenido la  suerte de trabajar siempre en mi pasión. Porque desde hace 20 años trabajo en gestión cultural, que también me apasiona.

Con el puesto que ocupo ahora se cierra un círculo que se inició cuando hace 20 años me presenté aquí [mantuvimos el encuentro en la sede de la Oficina de cultura y Turismo de la CAM] con un proyecto bajo el brazo, con total inocencia e inconsciencia (como me muevo normalmente) y me encontré con una persona fundamental para que yo esté ahora aquí: André Ruiz Tarazona, que en ese momento ocupaba el puesto de asesor, a quien tengo que agradecer su atención. Se trataba de un proyecto sobre el Marqués de Santillana, de quien se cumplían 600 años de su nacimiento, un personaje histórico que quisimos poner en valor desde el patrimonio, a través de los restos arquitectónicos de su época, dotándolos de contenido de cara a los vecinos; se programaron  una exposición y unos conciertos y obras de teatro en Buitrago de Loyoza…

ADF: Suele trabajar con proyectos con un concepto potente detrás…

PM: A lo largo de estos años he hecho festivales, he comisariado exposiciones, he trabajado en marketing y patrocinio cultural… Esa labor de comisariado, por ejemplo, me ha ayudado cuando trabajo con los festivales. En este tipo de trabajo es necesaria la curiosidad incesante, la búsqueda de un camino. Esta curiosidad no debe perderla un programador cultural nunca. Porque detrás de un proyecto cultural debe ir un relato muy potente, para que le dé consistencia y que todo funcione, que sea un puzzle en el que todas la piezas terminen encajando. Porque creo firmemente que este elemento es lo que ayuda a comunicar. Desde Arte Sacro queremos que el público sepa que no solo hay unos conciertos de música, sino que detrás hay un relato, una emoción que queremos desarrollar con ellos; este relato y esta emoción sitúa al espectador y le permite entender lo que va a ver y escuchar. En eso me ayuda mucho mi experiencia como comisario de exposiciones.

ADF: ¿Cuál es el relato de Arte Sacro?

PM: Pretendemos hacer un proyecto atractivo para todos los públicos, buscamos un festival que se convierta en generador de esa misma curiosidad que está en el origen de la programación. Buscamos un público al que le gusten las músicas en sentido  muy amplio, todo tipo de estilos y planteamientos. Con  un denominador común: la calidad. La propuesta de altísimo nivel que hemos propuesto estos dos años y que en 2017 ha tenido más desarrollo, nos ha permitido también reforzar esa parte más alternativa que nos interesaba mucho. Odio las etiquetas y los compartimentos estancos.

ADF: Busca que el Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunicada de Madrid sea conocido como FIAS, más que por su nombre original.

PM: Es una propuesta, a ver si cuaja. Queremos darle al festival una personalidad donde el concepto consista en abrirnos a todo tipo de experiencias. El nuevo aire tiene que ver con que no programamos solamente músicas religiosas, es un festival que apuesta por experiencias que van más allá de lo estrictamente religioso, nos centramos  en el concepto de la espiritualidad, y esto nos permite un abanico de posibilidades casi inabarcable. Porque podemos incluir elementos que tienen mucho más que ver con el individuo, y que son mucho más universales, que si lo ceñimos solo a lo religioso. La espiritualidad es una cualidad innata al ser humano, la trascendencia.

ADF: Al desarrollar esta nueva orientación del Festival ¿ha tenido algún festival  (de otros lugares) como referencia?

PM:  Me ha costado encontrar referentes de festivales que trabajen con una línea tan amplia y tan diversa, con un concepto a priori tan poco grato como es el  arte sacro… He hecho una búsqueda, pero no hay ninguno.  Hay festivales que sobre un concepto parecido trabajan una línea de programación, pero se centran más en el jazz, la música alternativa. Ninguno de los que conozco es tan abierto como el FIAS.

ADF: ¿Cuáles son los rasgos de personalidad del FIAS?

PM: Creo que se puede resumir en que es una programación ecléctica, pero no un batiburrillo sin sentido. Dentro del relato que hay detrás intentamos buscar propuestas que estén justificadas, con argumentos que podamos defender. La ventana a la música alternativa es una propuesta de riesgo, y yo como programador asumo los riesgos. Cuando estos existen, a veces te puedes equivocar, o puede pasar que no salgan como tienes en la cabeza.

ADF: ¿Sus expectativas para esta edición en cuanto a público, en lo artístico y en lo organizativo?

PM: Organizativamente estamos desbordados por la respuesta del público, y en lo artístico, por la de la crítica, la expectación que se ha generado. El FIAS sigue siendo un Festival modesto (no en planteamiento, porque somos muy ambiciosos), porque tenemos un presupuesto modesto, y venimos de un festival que ya existía y que no se ha hecho desaparecer. Lo que intentamos es cambiar poco a poco y en estos dos años, la trayectoria nos dice que quizá hemos corrido demasiado.

Tenemos un planteamiento de estrategia para los próximos dos años, de un ciclo de cuatro en total: el primer año fue el cambio, sembramos los cimientos de este cambio, funcionó muy bien y pudimos dar ya ese giro en la calidad de la programación, crear los ciclos alternativos, y abrir la ventana a la parte más experimental; este año, el segundo, es la confirmación de esos cambios; les hemos dado más desarrollo y recorrido. La programación habla por sí misma, hemos conseguido un festival fantástico, aunque esté mal que yo lo diga. El año que viene, el tercero, esperamos que sea el de la consolidación, en el sentido de no bajar de nivel, el tercer año es siempre el más complicado para cualquier proyecto. Procuraremos mantener el nivel y ampliar y mejorar el festival. Y el cuarto año será el legado, dejar un festival consolidado y con todos los aspectos de programación, de producción y de líneas de comunicación más o menos atados, para que quien venga detrás se encuentre un festival asentado y con una programación para el año siguiente casi hecha.

ADF: Este año se ha vivido un gran éxito de público. En el tema organizativo ¿son conscientes de que hay puntos susceptibles de mejora?

PM: Sí, claro. La gente tiene que entender que Arte Sacro es un festival modesto, con un presupuesto reducido, que este presupuesto ha cambiado muy poco del de hace dos años, y que nos manejamos casi con las misma cifras, creo que es un aspecto a destacar. El Festival no ha cambiado por tener más presupuesto, sino que lo ha hecho porque se ha realizado un trabajo y una gestión diferente, se ha aportado un criterio distinto. Yo estoy acostumbrado a los presupuestos ajustados, estoy acostumbrado a exprimir lo mejor de lo poco, y aun así, evidentemente en temas de producción, de hacer que la experiencia del concierto sea más estética, más bonita, más allá de lo musical (que está garantizado) nos queda un camino que recorrer. El tema de la acogida al público, el que los conciertos sean gratuitos… tenemos que buscar una operativa, una dinámica que sea la mejor posible. Es complicado, porque  los conciertos en las iglesias son gratuitos y no tenemos ninguna manera de controlar el aforo, por ejemplo.

ADF: ¿Hay una dimensión pedagógica en el FIAS?

PM: Sí, para mí es fundamental. La educación es fundamental. La parte educativa es una de las prioridades para los próximos años. También hay proyectos de tipo social a los que nos gustaría vincularnos, como ‘Música en vena’.

ADF: ¿Y programar más en espacios singulares, como se ha hecho este año en el Congreso de los Diputados?

PM: Lo tengo en la cabeza, seguir por ahí. Afortunadamente, en todos lados los formatos de los conciertos están cambiando. Por ejemplo, podemos fijarnos en el proyecto Musae, que programa música más allá de los auditorios… Para el FIAS, continuamente estoy pensando en otros espacios. El año que viene probablemente sea el Senado.  Quiero seguir trabajando con otros conceptos “sagrados” más allá de los religiosos, como son la libertad, la democracia…Y queremos seguir programando en las salas alternativas, algo fundamental para mí. En Madrid hay pocos espacios donde presentar nuestra programación y es complicado encontrar el espacio perfecto para algunas propuestas; ahí pueden entrar las salas alternativas.

ADF: El FIAS está muy centrado en Madrid ciudad.

PM: Hemos buscado un equilibrio: mientras que FIAS tiene la vocación de dedicarse a Madrid capital, con iglesias del centro histórico, muy representativas del patrimonio madrileño, el barroco sobre todo, que es lo mejor que tiene la ciudad, con el festival de Clásicos en Verano lo que hacemos es trabajar una programación mucho más descentralizada, llegando a toda la Comunidad de Madrid.

ADF: Otra seña de identidad que le ha dado al festival es el mestizaje.

PM: El punto de partida es enlazar con el nuevo concepto del festival del que hemos estado hablando. La espiritualidad como un concepto contemporáneo, universal, personal. Pero no queremos que el FIAS se convierta en un festival de músicas religiosas, como el de Fez, por ejemplo. Es poner un límite por el que no quiero ir. Prefiero seguir en la línea que hemos empezado, de diálogos entre culturas y estilos musicales.

ADF: ¿Se puede hacer un balance de público, diferenciando entre los espacios gratuitos y los de pago?

PM: Hay una respuesta de público de perfiles y edades muy diferentes. Hemos conseguido atraer un público muy joven, estudiantes…  mezclado con el público de más edad, en algunos conciertos gratuitos. Y luego está el público alternativo, con curiosidad, porque las propuestas alternativas han dado muy buen resultado. Más allá de las etiquetas, ha habido una respuesta muy positiva. Estamos descubriendo un público que no es que no estuviera, es que no se sentía llamado por lo que se le ofrecía antes. Las salas alternativas son fundamentales, porque logramos ir hasta donde está ese público. Al público de los conciertos en las iglesias (espacios con aforos de 500 personas), más aficionado a la clásica, ya le conocemos. A unos cien de esos aficionados a la clásica conseguimos canalizarles hacia las propuestas más alternativas, y viceversa. Me alegra también ver a muchísimos músicos en los conciertos.

ADF: En gran medida gratuito. ¿Cómo hacer que este festival se convierta en una referencia internacional, que venga el público de fuera de Madrid como en otros festivales de pago?

PM: Yo no lo veo así. El prestigio no está en cobrar entrada, está en trabajar bien, en presentar la mejor programación posible, con poca inversión en comunicación y publicidad. Hemos logrado que hayan sido los propios conciertos del FIAS los que se han convertido en un vendaval de comunicación. Las últimas dos semanas del Festival  se quedó más gente fuera que dentro de los espacios de los conciertos…Lo  que también es un problema, habrá que analizarlo en profundidad. La expectación creada, los comentarios en las redes sociales, han sido una tormenta perfecta. Eso es prestigio, no el cobrar entrada. Tiene mucho que ver con cambiar el modelo, trabajar de otra manera, y no hacer un planteamiento elitista con entradas a 25 €, trayendo unos pocos artistas que se comen el presupuesto. El planteamiento del FIAS no es ese.

ADF: ¿Qué pasará cuando el prestigio del festival haga que tengan propuestas de músicos importantes, con gran caché, que quieran participar en él?

PM: Ya se está produciendo el caso, sí. Yo soy muy sincero y cuento a los artistas y representantes el marco presupuestario del FIAS, porque ante los resultados de público y crítica se creen que hay mucho más dinero. Seguiremos en la línea actual: promoción de artistas jóvenes con talento, y  espacios diferentes.

ADF: ¿Qué no le hemos preguntado que quisiera destacar?

PM: No hemos mencionado los encargos que ha realizado el Festival. Se han programado 6 estrenos de producción propia y además se ha trabajado con los músicos para programar repertorios inéditos, desconocidos, propuestas singulares, y así lograr esa programación abierta y conectada con lo espiritual en su más amplio sentido, esa seña de identidad del FIAS que buscamos.

Nuestra intención es conseguir una personalidad propia, saliendo a buscar los contenidos, no esperando sin más que nos lleguen propuestas.

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