La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Mie, 7 Jun, 2017

Por caminos inusuales

Compartir
Etiquetas

LUISA G. SILIÓ / La grabación por parte del sello Ondine de este CD supone dos buenas noticias para el público español. En primer lugar, nos da a conocer a esta ya centenaria y más que solvente orquesta sueca dirigida por uno de nuestros músicos con mayor proyección internacional: Jaime Martín. En segundo lugar, nos acerca al repertorio orquestal más desconocido de Johannes Brahms.

Martín comenzó su brillante carrera musical como instrumentista, lo que le llevó a ser flauta solista de orquestas tan prestigiosas como la Academy of Saint Martin in the Fields o la Royal Philarmonic Orchestra –por citar dos de entre ellas-,  y también a desarrollar una importantísima faceta como concertista, por lo que ha tocado bajo las más insignes batutas, como Sir Neville Marriner, Danielle Gatti, Claudio Abbado, Sier Georg Solti, Carlo Maria Giulini entre tantos otros. Este recorrido, en contacto permanente con los más grandes, le ha permitido derivar de manera natural al mundo de la dirección, actuando como titular tanto de la Sinfónica de Gävle como de la Orquesta de Cadaqués, de la que es, además, miembro fundador. El santanderino compagina esta labor con la de director artístico del festival de su ciudad natal.

Como reconoce el propio Martín, para este proyecto de la orquesta sueca con Ondine se tomó la decisión de salir del universo de la música escandinava, más lógicamente habitual en los programas de esta formación, y abordar el gran repertorio pero por senderos poco trillados. La elección de las dos serenatas para orquesta de Brahms ha sido un auténtico acierto. Ambas obras se inscriben en el estrecho periodo que va de 1856 a 1860 y que está marcado en lo profesional por la actividad del compositor en la corte de Detmold; en lo compositivo por sus primeras obras para orquesta; y en lo personal por un estrechamiento de la relación con Clara Schumann tras la muerte de Robert.

La primera Serenata op. 11 en Re Mayor, concebida inicialmente para nueve instrumentos, fue retocada varias veces por Brahms hasta editarla finalmente con el presente formato. Es ésta una obra contemporánea del 1º Concierto para Piano del propio autor, lo cual queda más que patente merced a los ecos motívicos presentes en el Allegro molto inicial y sobre todo en el primer Scherzo, que nos remite irremediablemente al tercer movimiento del citado concierto. También la 1ª Sinfonía, cuyos primeros bocetos datan de 1862, queda anunciada en el bellísimo Adagio ma non troppo, particularmente en ese diálogo de las maderas y la trompa. Si la sombra del Beethoven de las primeras sinfonías asoma desde los primeros compases de esta Serenata y reaparece evocando la ‘Pastoral ‘en el segundo Scherzo, la influencia de las serenatas para instrumentos de viento de Mozart queda plasmada en el Menuetto I, improntas que la inmensa personalidad del hamburgués digiere y mezcla con algunos de sus rasgos compositivos propios ya evidentes, como el diseño temático o la flexibilidad en las estructuras de las frases, por ejemplo.

La segunda Serenata op. 16 en La Mayor cuenta con la peculiaridad de su original orquestación que fue muy alabada ya en su día, sin violines ni trompetas ni timbales y que otorga gran protagonismo a la sección de viento madera. Frente a la  Serenata, de carácter más uniforme, esta obra nos arrastra desde una alegría casi contagiosa y un ambiente festivo de aire popular con ritmos muy marcados y bien caracterizados como las hemiolas del Scherzo, hasta la profundidad reflexiva y contrapuntística del Adagio non troppo, inscrita en la más pura tradición germánica. El título de Quasi menuetto que lleva el cuarto movimiento no engaña, puesto que está escrito con el inhabitual compás de 6/4 y por tanto demanda una dinámica más flexible y morosa de lo que cabe esperar de un minueto al uso, lo que permite un nuevo contraste al dejar paso al vivaz Rondo final. Este movimiento se inscribe entre las páginas más entusiastas de Brahms, que como tan a menudo cuando quiere evocar la felicidad, nos trae los sones de la música popular: bordones, trompas de caza y ritmos danzarines, que ponen un broche de oro a este CD.

La dirección de Jaime Martín es de una concisión y de un dinamismo sin tacha. La claridad expositiva de su lectura nos permite seguir todas y cada una de las secciones sin ninguna dificultad, a la par que ofrece una perfecta sensación de conjunto. Brío y ductilidad en la pulsación, estupendo y aireado fraseo que ayuda y sostiene a sus músicos -cosa que sin duda proviene de su larga experiencia en el atril-, son aspectos en los que destaca  este gran director. Muy bien la Orquesta Sinfónica de Gävle, con mención especial para el fenomenal trabajo de la sección de viento, que nos regala una interpretación sólida y vitalista de estas poco frecuentadas Serenatas.

ODE 1291-2

 

 

 

 

Dejar un comentario

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>