La Quinta de Mahler Beckmesser Revista El arte de la fuga
Publicado el: Mar, 28 Feb, 2017

Redescubriendo a Alessandro Scarlatti

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BREOGÁN FERNÁNDEZ / Interesante propuesta la del grupo italiano con una primicia mundial en disco como es la grabación de la Missa Defunctorum y el Miserere de Alessandro Scarlatti junto con otras dos obras raramente grabadas: su Salve Regina y el Magnificat.

La obra que vertebra este registro, es la Missa Defunctorum para coro a 4 voces y bajo continuo, compuesta alrededor del año 1717, probablemente para las exequias del heredero al trono del imperio austriaco, el archiduque Leopoldo. El manuscrito de la obra pasó por varias manos (llegó hasta Inglaterra) para volver a Italia. Actualmente se encuentra en el fondo Piatti-Lochis de la Biblioteca Civica de Bérgamo. Anécdota a destacar es que la obra fue interpretada durante el funeral de Igor Stravinsky el 15 de abril de 1971 en la iglesia de San Giovanni e San Paolo de Venecia.

Se trata de una obra de factura muy compacta: una tonalidad dominante y la escritura a cuatro voces predominante (salvo en el Benedictus que es a tres voces). A diferencia de otros requiems de compositores contemporáneos napolitanos, es importante señalar que lo que predomina en la escritura es el contrapunto, en detrimento de las audacias armónicas. Ligado a la estética barroca, Scarlatti utiliza en todo momento el tetracordo descendente, símbolo del lamento en la retórica musical. La obra alcanza su momento culmen en el Lachrimosa, momento de intensa carga emotiva, con retardos y disonancias que describen con precisión la dureza del texto.

En cuanto al Magnificat, se trata de una obra para cinco voces y continuo compuesta antes de 1715. La textura varía según las diversas partes del texto desde un solista, a tres voces hasta las cinco voces, siempre acompañadas por el continuo. Completan esta grabación el Salve Regina y un Miserere a 9 voces en doble coro, la única obra del disco con esta disposición.

La interpretación de Odhecaton, bajo la dirección de Paolo da Col, es sencillamente magnífica. El equilibrio, el empaste, la afinación, el rango dinámico, las intenciones, la claridad con la que se expone el contrapunto… Todo perfectamente trabajado. Y qué decir de la parte instrumental: continuo sencillo pero muy eficaz en su labor de acompañamiento y gran trabajo el de los dos violines en sus intervenciones en el Salve Regina, que actúan como dos voces más del conjunto, perfectamente integrados dentro del entramado contrapuntístico.

Disco recomendadísimo pues, no solo por la calidad de la interpretación, sino también por la oportunidad que nos ofrece de conocer obras no grabadas del maestro napolitano.

A 398

 

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